A vueltas con la confianza
El término confianza proviene del confidere latino que supone fe o creencia. Muchos de nosotros no recordamos tiempos vividos donde se haya instado al término confianza con tanta asiduidad, hasta el punto de situarlo como el eje no sólo de nuestros problemas sino de nuestras soluciones. No seré yo quien
niegue que, efectivamente, hay una crisis de confianza, pero detrás de la pérdida de fe hay problemas reales, que son los que necesitan soluciones inmediatas.
Índices de paro que no dejan de crecer, empresas con grandes dificultades para salir adelante y lo más preocupante, no saber realmente cuál es el camino a
seguir. Es difícil creer, tener fe, poner nuestros esfuerzos cuando no se vislumbra el futuro, y esto es lo primero que debemos tratar de averiguar para recuperar la consabida confianza.
Lo primero que debemos hacer es aceptar que hay ciclos, que nada crece eternamente, que constantemente mueren cosas para dar paso a otras nuevas.
Poner esfuerzos en combatir este cambio es malgastar nuestra energía en demorar un ciclo tan natural como implacable. Tal y como defiende Pilar Jericó, premiada recientemente como mejor Speaker 2009, “ante un hecho traumático que produce cambios en nuestra vida, experimentar miedo y atravesar desiertos son procesos naturales, pero también suponen verdaderas oportunidades para iniciar nuevas etapas”.
Hemos confiado demasiado en los sistemas y muy poco en las personas, ¿no creen? Quizás también sea el momento de cambiar esto empezando por trabajar diariamente en la confianza en nosotros mismos como base para alcanzar el éxito
|